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La Lic. Enf. Hilda Charcape Benites, docente de la Escuela Profesional de Enfermería nos comenta sobre el VIRUS ZIKA, una rara enfermedad tropical que hoy en día se está extendiendo en lugares de América Latina y el Caribe; virus que es transmitido a los humanos por mosquitos que produce alteraciones leves, pero hay sospechas de que esté relacionado con una malformación congénita.

 

Algunos aspectos que debes conocer sobre este mal:

 

 

Lic. Hilda Charcape, ¿Qué es el virus ZIKA?

El virus ZIKA es un arbovirus, perteneciente a la  familia de Los flavivirus que constituyen un género de virus entre los que se incluyen importantes patógenos para la sanidad humana y animal. Muchos de ellos se mantienen en la naturaleza transmitiéndose en un ciclo que incluye especies animales de la fauna silvestre que se comportan como sus hospedadores naturales e insectos que actúan como vector (mosquitos o garrapatas).

Estos vectores pueden transmitir los flavivirus tanto a otros animales como a los seres humanos, causando zoonosis. Una característica de muchos de los flavivirus es su capacidad para infectar células del sistema nervioso del hospedador, causando graves enfermedades neurológicas que incluyen en muchos casos la aparición de encefalitis.

 

 ¿Cómo se origina el virus ZIKA?

El virus se identificó en 1947 por primera vez en Uganda, específicamente en los bosques de Zika. Se descubrió en un mono Rhesus cuando se realizaba un estudio acerca de la transmisión de la fiebre amarilla en la selva.

Análisis serológicos confirmaron la infección en seres humanos en Uganda y Tanzania en 1952, pero fue en 1968 que se logró aislar el virus con muestras provenientes de personas en Nigeria.

Análisis genéticos han demostrado que existen dos grandes linajes en el virus: el africano y el asiático.

En 2007 se registró la infección en la isla de Yap, que forma parte de Micronesia, en el Océano Pacífico. Fue la primera vez que se detectó el virus fuera de su área geográfica original: África y Asia.

A finales de octubre de 2013, se inició un brote en la Polinesia Francesa, también en el Pacífico, en el que se identificaron 10000 casos, de ese total, aproximadamente 70 fueron graves.

Los pacientes desarrollaron complicaciones neurológicas, como meningoencefalitis, y autoinmunes, como leucopenia (disminución del nivel normal de leucocitos en la sangre).

En febrero de 2014 las autoridades chilenas confirmaron un caso de transmisión autóctona en la Isla de Pascua. El mismo coincidió con un brote en Nueva Caledonia y las Islas Cook; nuevamente en el Océano Pacífico.

El calentamiento global así como los cambios en el uso de la tierra está influyendo sobre los patrones de distribución de algunos flavivirus, que están cambiando actualmente, apareciendo en zonas donde antes no habían sido detectados y originando brotes infecciosos que afectan tanto a seres humanos como a otros animales.


 ¿Cómo se produce el ciclo infeccioso del virus ZIKA?

La transmisión se da mediante la picadura de mosquitos hembra del género Aedes spp. La especie más implicada en la transmisión, aunque no  es la única, es Aedes aegypti.

Son mosquitos hematófagos diurnos y permanecen infectantes hasta su muerte. Existen descripciones de transmisión vía sexual y perinatal del virus, así como es posible la transmisión por transfusiones de sangre no cribada para este virus.

El periodo de incubación de la enfermedad varía entre 3 y 6 días desde la picadura hasta la aparición de los síntomas. La transmisibilidad de persona a persona no es habitual, aunque se ha descrito un único caso de transmisión sexual.

 

Síntomas del virus ZIKA

Suelen aparecerentre 3 y 12 días.  Sin embargo, la infección también puede presentarse de forma asintomática. Generalmente, duran entre 4 y 7 días pudiéndose confundir con el dengue.

En los casos en los que las señales que revelan la enfermedad son moderados, la persona puede tener fiebre de menos de 39°C, dolor de cabeza, debilidad, dolor muscular y en las articulaciones, inflamación que suele concentrarse en manos y pies, conjuntivitis no purulenta, edema en los miembros inferiores y erupción en la piel, que tiende a comenzar en el rostro y luego se extiende por todo el cuerpo. Con menos frecuencia se presentan vómitos, diarrea, dolor abdominal y falta de apetito.

El virus ZIKA, a diferencia del dengue y chikungunya, presenta cuadros más suaves a nivel sintomático. Sin embargo, se le está asociando en el caso de mujeres embarazadas un riesgo incrementado de presentarse malformaciones como la microcefalia. Esto quiere decir que el niño podría nacer con una cabeza más pequeña y, por lo tanto, se pueden presentar alteraciones en el sistema nervioso y cerebro.

 

Diagnóstico del virus ZIKA

El diagnóstico presuntivo se puede realizar en hospitales y clínicas, la situación epidemiológica se confirma por laboratorios, con técnicas de detección de RNA viral (PCR) en enfermos agudos y por detección de LGM en pacientes con más de 5-6 días de evolución de la enfermedad, aunque son posibles las reacciones cruzadas con otros flavivirus.

El virus ZIKA es similar al dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y la encefalitis japonesa.

 

Tratamiento y prevención del virus ZIKA

No hay una vacuna ni un tratamiento específico para el virus ZIKA, sólo un manejo sintomático que consiste en descansar y en tomar acetaminofén o paracetamol para el control de la fiebre.

No se recomienda el uso de aspirinas por el riesgo de sangrado que acarrea. También se aconseja ingerir líquido en abundancia para paliar el que se pierde por diferentes razones.

Para manejar el prurito ocasionado por la erupción, se pueden utilizar antihistamínicos.

 

Prevención:

  • Usar mosquiteros que pueden impregnarse con insecticida y la instalación de mallas anti mosquitos.
  • Utilizar repelentes con Icaridina y ropa que cubra las extremidades, para que haya menos posibilidades de sufrir una picadura.
  • Mantenerse alejado del paciente al menos durante la primera semana de la enfermedad para evitar el contagio.

El riesgo en los viajeros a zonas de riesgo, varía según factores como la duración de la exposición a los mosquitos, la intensidad general de transmisión y la temporada. Los viajeros que pasan mayor tiempo en zonas de riesgo están, lógicamente, en mayor riesgo pero también los visitantes a corto plazo pueden estar expuestos.

 

 

 

 

Lic. Enf. Hilda Raquel Charcape Benites.

Docente de la Escuela Profesional de Enfermería.

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